jueves, 20 de mayo de 2010

NEOBARROCO, VERDAD Y FICCIÓN - Romina Freschi

NEOBARROCO, VERDAD Y FICCIÓN

Romina Freschi

Si el boom latinoamericano dejó como herramienta y divisoria de aguas, la noción de "realismo mágico" para hablar de literatura latinoamericana, al menos para ciertos estudiosos del exterior, el "neobarroco" puede ser tomado como una categoría gemela y paralela, pero tratada fundamentalmente dentro del pensamiento local, como latinoamericano. En los mismos años '60 el poeta cubano, José Lezama Lima, comienza a hablar del barroco, noción fundante para su obra y unos años más tarde, su compatriota Severo Sarduy, habla en términos de neobarroco para una literatura latinoamericana que empieza a pensarse a sí misma como tal. Más allá de la esencialidad o no que pueda dársele a un rótulo de ese tipo - o a otros como el propio "realismo mágico" o lo "real maravilloso" que también fueron teorizados, discutidos, conflictuados en las mismas épocas con la misma intensidad - la discusión, el ahondamiento y los ensayos alrededor del tema y su definición contribuyeron, desde mi punto de vista, a brindar comunidad e identidad a grupos de escritores latinoamericanos que escribían y pensaban desde distintos puntos del globo, y les permitió realizar una de las invenciones más literarias y brillantes: la sensación de una latinoamericidad y la apertura de vías de comunicación intelectual propias y específicas.

En la Argentina de los ´80, y contra todo lo que pudiera pensarse luego de una dictadura, el neobarroco fue, y creo es, una de las principales posibilidades de dinamización del pensamiento acerca de la literatura y de la poesía. Con un representante local de energía devastadora como Néstor Perlongher, el neobarroco tuvo la inflexión local del "neobarroso" al enfrentar y persistir "a una tradición literaria hostil, anclada en la pretensión de un realismo de profundidad que suele acabar chapoteando en las aguas lodosas del río"(1). El pensamiento teórico acerca del neobarroso tuvo en sus textos, el apoyo filósofico de los escritos más complejos y contemporáneos de la crítica literaria, además del aggiornamiento y la puesta en circulación de toda la tradición latinoamericana de Lezama Lima, Sarduy, Arenas entre otros. Todo puesto en función del análisis de autores contemporáneos, cuyas escrituras se habían desarrollado en los años '70 y '80 y estaban produciendo en forma paralela.

Uno de los resultados más tangibles y que retomo aquí porque afortunadamente sigue dando vueltas por las librerías del país, es la concreción de la antología Medusario, muestra de poesía latinoamericana, seleccionada y anotada por Roberto Echavarren, José Kozer y Jacobo Sefamí, impresa en 1996. En una edición del Fondo de Cultura Económica, la antología de 496 páginas está precedida por una "razón de obra", un prólogo de Roberto Echavarren que dibuja una historia de la literatura latinoamericana del siglo XX para así situar el pensamiento sobre las poéticas barrocas, un segundo prólogo más filosófico de Néstor Perlongher donde se justifica políticamente la elección del barroco y se hace una historia local del neobarroso, y un tercer prólogo poético con poemas de José Lezama Lima. La muestra siguiente provee una biografía y una apreciación crítica de la obra de cada poeta y todo culmina con un epílogo de Tamara Kamenzsain, donde se enfrenta la sinceridad del acto en el que "estos poetas-críticos están logrando transformar la ficción llamada neobarroco en una verdad. Verdad que permite apresar- seleccionar- hoy en una obra única, la diferencia que se fuga en verso por veintidós maneras de decir".

"El atractivo, el poder de una escritura, no concierne ni a un grupo ni a un individuo. Siempre hay algo más que un individuo, y menos que un grupo: contamina una zona de pasaje, un corredor, desterritorializa el afecto en transformaciones precarias"(2). Estas palabras de Roberto Echavarren confirman creo yo lo que cada poeta siente respecto de la escritura, y su poder. Esto no quita la formación de grupos, y la asignación de valores, siguiendo la lógica de diferenciación entre poder y valor que menciona Echavarren, y lo cierto es que, a partir de los '90, el valor que localmente se le ha dado al neobarroco - y también a la figura de Néstor Perlongher- ha tenido nuevas derivaciones. Si bien la categoría sobrevive y hay quienes no temen usarla como herramienta teórica, o quienes se permiten ahondar en el pensamiento que genera, con personalidad propia, modos de trabajo, diálogos y tradición bibliográfica, también es cierto que el carácter "ficcional" del neobarroco, ha sido peyorizado en función de moda y bluff publicitario, atacado como elite, utilizado como peldaño contra el cual construir nuevos "movimientos" como el "objetivismo" y la "poesía de los '90", entre otras ficciones que obviamente tampoco pueden sostenerse si son atacadas en los mismos términos.

Si sabemos entonces del carácter ficcional de los movimientos y las categorías, un posible camino de "adiós a todo eso" podría ser el disfrute de lo literario como "acto", como bien propone na-kar elliff-ce "modos de intervención intensivos sobre la actualidad y motorizaciones de la intuición vívida, empalman y dan lugar a poéticas del orden de la performance que aparecen como inasimilables a la axiomática que va de la máquina de escritura a la de registro"(3), eso mismo aplicado a la hora de ejercer una actividad tan creativa como la crítica. Y en ese sentido, en vez de la negación sistemática del neobarroco, o su aislamiento en un grupo generacional, creo que es posible tentarse a mirar qué esquirlas o flores de él se entremezclan hoy como modos de pensar, de mirar, de intervenir. La intervención es una de ellas, la noción de lo performático, que puede transformarse en una ficción tan vacua como cualquiera si se pierde de vista su práctica, el aquí y ahora, "esta facticidad como resistencia insuperable"(4), aquello que permite la transformación de la ficción en verdad, que no es lo mismo que realidad.

1 Néstor Perlongher, Caribe Transplatino, en Prosa Plebeya, Colihue, 1997.

2 Echavarren Roberto Un fervor neobarroco, La República de Platón nro. 16,Uruguay, 1994.

3 Nakar-elliff-ce Adiós a todo eso, Plebella #2, Agosto 2004.

4 Mallol, Anahí, De la pobreza una estética, Plebella #2, Agosto 2004

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