lunes, 17 de mayo de 2010

El SURREALISMO NEOBARROCO - F.S.R.Banda

El SURREALISMO NEOBARROCO
F.S.R.Banda
Santiago de Chile

A.- Vistos:

a) El Surrealismo (en francés: surréalisme; sur [sobre, por encima] más réalisme [realismo]) o superrealismo buscaba descubrir una verdad, con escrituras automáticas, sin correcciones racionales, utilizando imágenes para expresar sus emociones, pero que nunca seguían un razonamiento lógico. La producción surrealista se caracterizó por una vocación libertaria sin límites y la exaltación de los procesos oníricos, del humor corrosivo y de la pasión erótica, concebidos como armas de lucha contra la tradición cultural burguesa. Las ideas del grupo se expresaron a través de técnicas literarias, como la «escritura automática», las provocaciones pictóricas y las ruidosas tomas de posición públicas. Es automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral. Se basa en la creencia de una realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo, y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos, y a sustituirlos por la resolución de los principales problemas de la vida.

b) El Neobarroco se puede definir a partir de nueve rasgos: ritmo y repetición; límite y exceso; detalle y fragmento; inestabilidad y metamorfosis; desorden y caos; nodo y laberinto; complejidad y disolución; “más o menos” y “no sé qué”; distorsión y perversión.
I Ritmo y repetición.- La difusión cada vez mayor de las series televisivas y la sofisticación cada vez más visible en los anuncios publicitarios tienden a crear en los telespectadores el gusto por la repetición. Hacer series, en el ámbito de la creación de objetos culturales, se corresponde con los recursos y mecanismos propios del sistema industrial. La repetición, por otra parte, genera en los usuarios el gusto por el descubrimiento de variaciones mínimas y sutiles.
II Límite y exceso.- Frente a la tendencia del clasicismo, basado en el límite y en la armonía, el neobarroco representa la cultura del exceso y de las disonancias; rompe, incluso, con la rígida diferenciación entre buen gusto y mal gusto. El emblema de la inclinación por el exceso es la figura del monstruo. Tal vez porque significa diluir los límites entre los reinos (lo que ya es excesivo), el monstruo crea una sensación de pérdida de centro; destruye, además, la estabilidad que aseguran las normas fijas y los límites de lo concebible. Participa del animal y en ocasiones adquiere la consistencia y el color de los vegetales marinos. También se integran en el campo del exceso las imágenes insólitas de la sexualidad. También ellas desestabilizan, es decir, se salen del centro (la norma, la convención). El tercer aspecto de la búsqueda del exceso se encuentra en la exploración de las imágenes de violencia y de horror. Sin duda, la cultura surgida del punk rock y la moda del piercing y del tatuaje son también manifestaciones del exceso. Finalmente, el escritor es un tatuador y la literatura, el arte del tatuaje.
III Detalle y fragmento.- “De/tallar” significa hacer un corte, destacar una parte para llegar a una mayor comprensión del todo al que pertenece, como los estudiantes de medicina que, en la sala de disección, cortan una parte del cuerpo para entender mejor la anatomía del conjunto. El fragmento, en cambio, es el hallazgo de la forma inacabada de un objeto. Detalle y fragmento son también constantes de la estética neobarroca. Diferente del collage, en el que se construye un nuevo objeto por la unión de partes de objetos dispares, el disfrute reside en captar lo recortado en sí mismo, no necesariamente como representación de un todo.
IV Inestabilidad y metamorfosis.- Los monstruos no sólo generan inestabilidad; ellos mismos son también inestables, “formas informes”, según el matemático creador de la teoría de catástrofes que, a su vez, se relaciona con la teoría del caos. No se trata de metamorfosis evidentes, sino de la pérdida de los límites entre una identidad (la humana) y otra (la animal). Desde el punto de vista de las conductas y estéticas sociales, el travestismo puede considerarse como una manifestación del gusto por las metamorfosis.
V Desorden y caos.- En la cultura y la estética neobarrocas ha influido también la matemática de los fractales. El creador de la teoría de los fractales, descubrió que podían llegar a medirse objetos y relieves no mensurables mediante la geometría euclidiana: costas sinuosas, los perfiles de los copos de nieve, los agujeros del queso gruyère. La poesía “recae” en las matemáticas y ésta, a su vez, otorga orden al caos de lo no mensurable. Muchos fenómenos de la vida contemporánea han sacado partido de la belleza de los fractales: en las discotecas y en la herencia de los efectos psicodélicos de la década de 1960; en la sucesión de imágenes a la manera de un caleidoscopio; en la incorporación en los hábitos cotidianos del zapping —síndrome del pulsador— frente al televisor.
VI Nodo y laberinto.- La informática, con la llamada ruta de acceso, ha dado nueva vida al concepto físico de nodo, dispositivo conectado a la red, capaz de conectarse con otros dispositivos de la misma. Las posibilidades de navegación en Internet, el clic capaz de comunicar un concepto con otro es, por un lado, conexión nodal; por otro, entrada en una estructura laberíntica. El pliegue también se extendió al ámbito de la moda masculina y femenina, desde el lema “la arruga es bella”, hasta el “japonismo” minimalista o “neojaponismo” que propone ropas plisadas y abandona los patrones tradicionales que definen nítidamente cada parte del cuerpo. El interés contemporáneo por el laberinto no reside en encontrar la salida ni la solución, sino en explorar la diversidad que ofrece el enigma. Esta misma enciclopedia implica la realización de los conceptos de nodo y laberinto: ruta de acceso y tránsito por las intrincadas estaciones que conectan un conocimiento con otro.
VII Complejidad y disolución.- El Premio Nobel de Química de 1977, investigó los estados de equilibrio y no equilibrio en la disolución química y habló de los procesos irreversibles que explican por qué una sustancia nunca vuelve a ser la que era cuando vuelve al estado inicial después haber sufrido un cambio. Esto ocurre en sistemas complejos, en los que existe turbulencia y caos. El mismo señala una analogía entre el universo de las transformaciones físicas y el de los sistemas sociales. Sirve de ejemplo el juego dialéctico en las sociedades entre crisis, inestabilidad y construcción de un nuevo orden. En las artes, está en el estudio de la utilización de la basura, de los escombros, de los envases no retornables.
VIII “Más o menos” y “no sé qué.- En la ciencia y la filosofía contemporáneas, está cada vez más difundido el principio de incertidumbre, el reconocimiento de lo impreciso, de lo indefinido, de lo que no niega la verdad sino que la multiplica al infinito. Las relaciones entre física y literatura mística (de los “universos paralelos” a los experimentos con un gato moribundo que revelan los dos estados posibles del animal, muerto y vivo); el realismo sucio norteamericano; el arte de los graffiti y otras formas como la bad painting y el arte público (pintadas de textos o simplemente firmas decorativas en las paredes) son algunas de las manifestaciones de una práctica basada en la rapidez, en la imprecisión, en el “más o menos” y en el “no sé qué”. Lo efímero —etimológicamente, lo que dura un día—, al mismo tiempo que no retornable, resurge a través de la repetición del acto. Algunos autores de graffiti neoyorquinos llegaron a realizar exposiciones en galerías de arte, pero, de vez en cuando, volvían al metro para preservar un “no sé qué”, siempre diferente, a través del anonimato y la fugacidad.
IX Distorsión y perversión.- Este último par de rasgos del neobarroco puede ser considerado la síntesis conceptual de los anteriores y del conjunto de esta tendencia estética. Que los sistemas de pensamiento abandonen la clausura del dogma y sea posible transitar sin límites de una esfera del conocimiento a otra se debe a que el discurso del orden resulta obsoleto y, así, el orden del discurso se disuelve para transformarse en otro orden diferente. Frente al discurso tradicional, aparece una versión distorsionada del mismo. El texto “per/verso” inaugura una nueva visión de los hechos y abre una brecha en el campo de lo plano y previsible. El dogma se disgrega también a favor de una lectura de los procesos culturales contemporáneos, la cual consiste en recaídas de un sistema en otro. El lector se sumerge en el laberinto del saber, ese laberinto de donde no debería haber salido nunca y el hilo de Ariadna sirve ahora, en todo caso, para no separar las áreas de la gran enciclopedia del mundo en compartimientos estancos.


B.- Considerando:

a) El realismo mágico es una corriente literaria cuyos rasgos principales son la desgarradura de la realidad por una acción fantástica descrita de un modo realista dentro de la narrativa.
El realismo mágico es descrito por el lenguaje que usa, que no tiene fronteras; el realismo mágico se lo debe todo a la infinidad del tiempo que describe y a los espacios aislados, delineados solo por metáforas, metamorfosis y reiteración.
Distinto de otros estilos, cuya descripción dentro de la narrativa resulta llena de metáforas muertas, el realismo mágico abunda en metáforas en la secuencia de los acontecimientos: cabe decir que las metáforas son afiladas y vivas, ingenuas y vivaces, irónicas e hiperbólicas, destacando la veloz fluidez de la narrativa. El hipérbaton se usa para poner énfasis a una idea, para subrayar su importancia ya que el hipérbaton confiere al texto calidad lírica y musicalidad.
Como también en la fábula, las historias del realismo mágico tienen una moral, a veces declarada desde el principio, para enfocarla mejor. El realismo mágico usa la fábula para aumentar el valor moral de la escritura; trata de individualizar el fracaso moral de alguna clase social o de una nación, en el país imaginario que construye; por eso, el escritor emplea la sinécdoque, expresando la historia de una familia para la historia de un país entero; otra particularidad es que el escritor duda de los acontecimientos históricos como también de las creencias antiguas presentándolos en el lenguaje del cine —a veces con acentos melodramáticos que se esfuman bajo las metáforas pesadas, bajo las referencias frecuentes a las otras culturas, bajo las alusiones a obras olvidadas o, por el contrario, muy nuevas, y a las más nuevas teorías astrofísicas.
En esencia, el realismo mágico trata a lo gótico despreciadamente, lo que significa que el autor emplea las técnicas góticas, pero con desdén. Ese rasgo y la aceleración del hilo narrativo son las dos condiciones sine qua non para que el estilo sea de verdad realismo mágico.
El escritor utiliza también sea una distribución desigual de la atención narrativa, sea un tono monótono describiendo acontecimientos grotescos y escenas conmovedoras, dando la impresión de que todo cuenta lo mismo para la historia. Cuando el narrador nos llama la atención sobre la singularidad de un elemento, él no es fidedigno, lo que en efecto hace es distraernos la atención sobre otro elemento, que es fantástico. Varias veces, el narrador pregunta a sí mismo si la acción a la cual él fue testigo pasó de verdad. Es una duda prestada de la realidad, de los diálogos callejeros.
La metáfora parcial o posesiva del realismo mágico restringe el entero universo a su singular existencia. El narrador hace caso omiso a la realidad, resaltando un acontecimiento reiterado por medio del genitivo, como en los ejemplos:
El realismo mágico es una crónica dentro de la cual son injertados los más fantásticos detalles y milagros hechos por personajes con dones y poderes estrafalarios —que son descritos por sus hazañas— todo en una épica acelerada, llena de cosas grotescas, metáforas, hipérbolas y lenguaje poético.

b) El término "barroco" es usado con un sentido despectivo, para subrayar el exceso de énfasis y abundancia de ornamentación. El barroco fue un oponente al Renacimiento y una clase diferente dentro del arte "elaborado". El dolor psicológico del hombre, en busca de anclajes sólidos, se puede encontrar en el arte barroco en general. El virtuosismo es investigado por los artistas con el realismo. La fantasía y la imaginación son evocados en el espectador, en el lector, en el oyente. Todo fue enfocado alrededor del Hombre individual, como una relación directa entre el artista y su cliente. El arte se hace entonces menos distante de las personas, solucionando el vacío cultural que solía guardar. El Barroco realmente expresó nuevos valores; en literatura es abundante el uso de la metáfora y la alegoría. Representa un estado de ánimo diferente, más cerca del romanticismo que del renacimiento, aún cuando es un movimiento que nace al mismo tiempo que este último en algunos países.


C.- Definición:

El Surrealismo Neobarroco es una corriente literaria cuyos rasgos principales son la deformación poética de la realidad por una acción fantástica descrita de un modo excesivamente recargado de imágenes, metáforas y adjetivaciones dentro de una narrativa breve y puntual. En sus textos la trama suele ser un aspecto secundario y hay un evidente predominio de la búsqueda de imágenes hermosas, maravillosas, asombrosas y siempre inquietantes, las que provienen de muy diversos campos del conocimiento. Hay un exceso de énfasis y abundancia de ornamentación, siendo claramente un arte "elaborado". La fantasía y la imaginación son evocadas en el lector, abusando del abundante el uso de la metáfora y la alegoría, sin correcciones racionales, utilizando las imágenes para expresar emociones, pero sin seguir nunca un razonamiento lógico. Tiene una vocación libertaria sin límites buscando la exaltación de los procesos oníricos, del humor corrosivo y de la pasión erótica, concebidos como armas de lucha contra las obviedades de la literatura actual. Abunda en lo onírico, lo fantasioso a partir de objetos reales, la terminología científica, real o inventada, la cultura de las artes y las ciencias, y no es raro encontrar en estos textos el material de las pesadillas. Sus textos son en general breves y compactos, sin separación de párrafos, como la corriente de conciencia de quien describe un sueño o una pesadilla, o el monologo insensato pero maravilloso de un loco. Sus ancestros literarios se pueden encontrar en el Fíton de don Alonso de Ercilla y Zúñiga, en el Aleph de Jorge Luis Borges y en El Otoño del Patriarca de Gabriel García Márquez. Y sus raíces visuales en Hyeronimus Bosch y Salvador Dalí. Es en resumen una orgía de imágenes que asombran, asustan, inquietan, maravillan, un delirio onírico hilvanado sutilmente mediante la sola palabra a la realidad, que todos vemos burda y opaca y el poeta brillante y misteriosa. Posee una tendencia a las variaciones sobre un tema hasta su agotamiento, o en la búsqueda reiterativa de la perspectiva mas adecuada para su exposición. Está claramente más cerca del barroco hispanoamericano que del realismo mágico. El Surrealismo Neobarroco se escribe con absoluta impunidad, y con toda la transtextualidad necesaria, y corresponde a una literatura elitista, apolítica, fuera de la realidad, no comprometida, una literatura que se escribe y se lee desde una aislada y altísima torre de marfil, y que es, esencialmente, un mero juego (inútil) de palabras bonitas. Su literatura tiende a ser, en la medida de lo posible, arcaica, barroca, rebuscada, demanda el asombro no la emoción, todo forma y nada de fondo, capaz de crear un (o muchos) Universo caprichoso, ni siquiera paralelo, sino absolutamente diverso al Universo del infatuado escritor o del asustado lector. Esta literatura está; o lo mas alejada posible de la brutal realidad, o interviene en ella poetizando sus miserias como si fueran burbujas de jabón, iridiscentes pero esencialmente inútiles. Esto basándose en que si algún lector extraviado desea aprehender la realidad, puede fácilmente acceder al periódico de su gusto, diariamente y por unas pocas monedas y allí encontrara sin más, la (su) miserable realidad. Es una literatura tal que trata de transplantar la forma sobre otra materia; en otros, de desarrollar los armónicos de base; en otros, de añadir una voz a una armonía y en otros, como en la variación jazzística, de dar ‘swing’ a la materia misma. Una literatura tan ultratransgresiva (Ultra = mas allá de; Trangresiva = que traspasa los limites) que va mas allá de mas allá de los limites, es decir la nada misma, el ámbito del sagrado vacío y la mítica soledad. Tan más allá, que si el Universo es curvo, como soñamos, al transgredir el presente e ir hacia el futuro alcanza a volver por el pasado. Pues bien, en este contexto, quiere ser un Warm Hole literario, un atajo desde el Aquí y Ahora hasta el Aquí y Ahora, pero cruzando por el proyectado futuro y el confirmado pasado. En fin, una literatura que pretende estar solo comprometida con la literatura, y a la que le basta, simplemente, con ser leída. Y por ultimo, en las palabras de Francisco Antonio Ruiz Caballero (i), profeta del Surrealismo Neobarroco, “Venga, animaros, queremos ver esos híbridos, esos mutantes, esas paradojas, esas contradicciones, vivientes o no vivientes, reales o no reales, geográficas, zoológicas, o botánicas, humorísticas o dramáticas, tragicómicas o comicotrágicas, bicéfalas o cuasiinoportunas, mixtas o seudoarquetípicas, contrahechas o bienhechas. Trihibridas o polimorficas, imaginarias o reales. En la frontera o en el submundo, llegando al subuniverso o conquistando el suprauniverso. Curvilíneas o semirrectas. Etc, etc, etc.”


(i) A usted, Ruiz Caballero, heresiarca de los cybercafe sevillanos, biólogo del barroco, suma de infinitos enciclopedistas surrealistas, mezcla rara de Gabriel García Márquez y Hieronymus Bosch, de Borges y Cervantes, de Kafka y Cortazar; a usted, Ruiz Caballero, lo veo ante todo como un Gran Poeta.
Y luego así: arbitrario, descarado, sexual, desaforado, soberbio, mágico, triunfante, hiperimaginativo, inseguro, fracasado, magnífico, infeliz, limitado, infantil y genial.
Un tal F.S.R.Banda




D.- Anexo

El primer texto surrealista/neobarroco fue escrito por el sevillano don Francisco Antonio Ruiz Caballero, y fue publicado en el Grupo Yahoo Poemas del Fuego el 4 de enero de 2006. Se tituló “Pequeño Relato de Fantasía.” (*). Y el ultimo a la fecha fue escrito por el santiaguino F.S.R.Banda, se titula “Espanto Veneciano” y esta publicado en Escribeya el 17 de Marzo de 2009. (**)


Post data.- Este anexo fue escrito ayer, hoy, Ruiz-Caballero ha publicado su propio “Espanto Veneciano”, para mayor gloria del Surrealismo Neobarroco. Vale.

(*) http://escribeya.com/Historias/pequeno-relato-de-fantasia-7093
(**) http://escribeya.com/Historias/espanto-veneciano-84749
(***) http://escribeya.com/Historias/espanto-veneciano-85010

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